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Washington tenía localizada a Inés Gómez Mont: la cooperación con México que cambió el rumbo del caso

Durante cinco años, el nombre de Inés Gómez Mont permaneció ligado a una investigación que parecía avanzar lentamente entre órdenes de aprehensión, recursos judiciales y una búsqueda internacional. Miami se había convertido en el escenario de una historia que todavía tenía demasiadas preguntas sin responder. Pero el viernes 30 de octubre ocurrió algo que cambió el panorama: autoridades estadounidenses aseguraron a la exconductora y la Fiscalía mexicana atribuyó el resultado al intercambio de información entre ambos gobiernos.

La noticia llegó acompañada de un detalle que merece atención. Apenas unas semanas antes, Interpol había cancelado las fichas rojas de Inés y de su esposo, Víctor Manuel Álvarez Puga. Para muchos observadores, aquella decisión parecía complicar todavía más los esfuerzos mexicanos por localizar a la pareja.

Sin embargo, la desaparición de una ficha roja no significaba que las órdenes judiciales mexicanas hubieran dejado de existir. La investigación seguía abierta y, según las publicaciones disponibles, México ya había solicitado formalmente la detención provisional de Inés con fines de extradición.

La pregunta que comenzó a circular después del aseguramiento fue inevitable: ¿qué información tenían las autoridades de Washington sobre el paradero de la conductora y desde cuándo conocían su situación?

La Fiscalía General de la República no ofreció una explicación detallada sobre los datos compartidos. Su comunicado se limitó a señalar que el procedimiento fue resultado de la colaboración con el gobierno estadounidense, sin identificar públicamente qué agencia participó ni qué información permitió localizarla.

Para comprender la dimensión del caso hay que regresar a sus antecedentes. Inés Gómez Mont fue durante años una de las figuras más reconocidas de la televisión mexicana, mientras su esposo desarrollaba actividades profesionales como abogado fiscalista y empresario.

La pareja quedó involucrada en una investigación relacionada con contratos asignados durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Según las acusaciones de la Fiscalía, dos contratos vinculados al sistema penitenciario federal habrían formado parte de un esquema de operaciones con empresas presuntamente utilizadas para desviar recursos públicos.

El monto total de los contratos investigados asciende a aproximadamente 2.950 millones de pesos. Sin embargo, esa cifra no debe confundirse con los depósitos atribuidos directamente a Inés, que según documentos judiciales citados por la prensa habrían alcanzado alrededor de 14,8 millones de pesos.

También existe un expediente relacionado con presuntas irregularidades fiscales. Según los reportes, se le atribuyen adeudos de aproximadamente 12,9 millones de pesos correspondientes al ejercicio de 2014 y otros 6,6 millones por el de 2015.

Este último asunto resulta especialmente importante para entender el aseguramiento de Miami. La Fiscalía indicó que la actuación correspondía a una orden por defraudación fiscal equiparada, no a una declaración de culpabilidad por lavado de dinero o delincuencia organizada.

Mientras la investigación avanzaba en México, la pareja permanecía en Estados Unidos. Y fue precisamente allí donde comenzaron a aparecer señales de que las autoridades estadounidenses ya podían tener información sobre su situación.

Según publicaciones de El Financiero y La Razón, Víctor Manuel Álvarez Puga habría sido detenido por autoridades migratorias estadounidenses en septiembre de 2025, también en Miami. Posteriormente habría salido bajo fianza mientras continuaba su procedimiento migratorio.

Ese antecedente alimentó una de las principales hipótesis alrededor del reciente aseguramiento. Si el esposo ya había tenido contacto con las autoridades migratorias estadounidenses más de un año antes, resulta razonable preguntarse si ambos habían permanecido identificados dentro de los registros de ese país durante un periodo prolongado.

No obstante, no se ha demostrado que Washington mantuviera una vigilancia específica sobre la pareja ni que aquella detención estuviera directamente relacionada con la operación de octubre. La información disponible permite establecer un antecedente, pero no reconstruir todas las decisiones tomadas por las agencias estadounidenses.

El segundo elemento apareció en julio de 2026. Según reportes periodísticos, México había solicitado la detención provisional de Inés Gómez Mont con fines de extradición, un procedimiento que permite pedir a otro país que asegure temporalmente a una persona mientras se tramita su eventual entrega.

La solicitud significaba que el caso ya había llegado a los canales oficiales de cooperación internacional. México no dependía únicamente de una búsqueda pública o de una notificación policial, sino que había iniciado gestiones jurídicas ante Estados Unidos.

Entonces llegó el 25 de septiembre. Según las publicaciones que citaron al periodista Arturo Ángel, Interpol confirmó la cancelación de las fichas rojas de Inés y de su esposo después de que sus abogados presentaran argumentos relacionados con una presunta persecución política, la presunción de inocencia y las condiciones procesales que enfrentarían en México.

La defensa también habría señalado que ambos llevaban años esperando una resolución sobre un recurso judicial. Las razones completas de Interpol no fueron explicadas públicamente en los reportes citados.

La decisión provocó nuevas reacciones en México. El 30 de septiembre, durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que había sido informada sobre la cancelación y recordó que ambos seguían teniendo órdenes de aprehensión vigentes.

Según Excélsior, la mandataria anunció que el gabinete de seguridad solicitaría explicaciones a Interpol y pediría la reactivación de las notificaciones. Su intervención mantuvo el asunto en la agenda pública cuando la desaparición de las fichas parecía representar un obstáculo adicional.

Pero un mes después llegó el giro que volvió a colocar a Miami en el centro de la historia. Las autoridades estadounidenses aseguraron a Inés y la Fiscalía mexicana relacionó el procedimiento con el intercambio de información entre los dos gobiernos.

Aquí aparece el aspecto más interesante de toda la operación: no se ha informado que agentes mexicanos hayan participado directamente en un operativo dentro de Florida, ni que autoridades estadounidenses hayan ejecutado acciones en territorio mexicano; según la información oficial disponible, la cooperación se produjo mediante el intercambio de datos entre gobiernos y las actuaciones correspondientes dentro de sus respectivas jurisdicciones.

La coincidencia temporal también llamó la atención por otro motivo. Durante esa misma semana, Washington había planteado la posibilidad de que agentes estadounidenses acompañaran operaciones contra organizaciones criminales dentro de México, una propuesta que Sheinbaum rechazó públicamente.

El 26 de octubre, según los reportes sobre sus declaraciones, la presidenta defendió un modelo de cooperación basado en el intercambio de información, pero con las fuerzas de cada país realizando las operaciones dentro de su propio territorio.

Cuatro días después, el aseguramiento de Inés en Miami ofreció un ejemplo que algunos interpretaron como una aplicación práctica de ese principio. Estados Unidos habría actuado en su territorio a partir de información compartida con México, aunque todavía faltan detalles oficiales para conocer exactamente cómo se desarrolló la coordinación.

Otro dato apareció el 29 de octubre, cuando el embajador estadounidense Ronald Johnson publicó información sobre los resultados de la cooperación bilateral. Según sus declaraciones, Estados Unidos había entregado a México más de 360 fugitivos buscados por distintos delitos.

La cifra fue atribuida al diplomático y no ha sido verificada independientemente en la información proporcionada. Sin embargo, adquirió relevancia porque México había manifestado anteriormente su preocupación por la falta de reciprocidad en materia de extradiciones.

Según reportes de CNN en Español, el gobierno mexicano había señalado que presentó 269 solicitudes de extradición a Estados Unidos desde 2018 sin conseguir la entrega de las personas reclamadas por esa vía. Por eso, el caso de Inés podría convertirse en un episodio especialmente observado dentro de una relación bilateral marcada por diferencias y negociaciones.

Ahora queda por determinar qué ocurrirá con la conductora. Existen dos caminos jurídicos posibles, aunque ninguna autoridad ha confirmado cuál se seguirá en su caso.

El primero es la extradición, mediante la cual un juez estadounidense debe revisar la solicitud mexicana, escuchar los argumentos de la defensa y resolver si procede la entrega. Se trata de un procedimiento que puede prolongarse durante meses y admitir distintos recursos legales.

El segundo es la deportación, relacionada con la situación migratoria de una persona en Estados Unidos. Sin información oficial sobre el estatus migratorio actual de Inés, no es posible determinar si esa alternativa podría aplicarse.

También permanece pendiente conocer dónde se encuentra exactamente y qué agencia estadounidense intervino. La Fiscalía ha anunciado que ofrecerá más información, pero los detalles centrales de la operación todavía no se han hecho públicos.

Mientras tanto, la defensa mantiene su postura de que la pareja es víctima de persecución política. Inés ha sostenido públicamente que es inocente y que demostrará su situación ante las autoridades, una posición que deberá evaluarse dentro de los procedimientos judiciales correspondientes.

El caso también incluye otros episodios que han aumentado la atención mediática, aunque no todos están relacionados directamente con la investigación principal. Entre ellos figura la detención en Cancún de Alejandro Mario Álvarez Puga, hermano del esposo de la conductora, por una presunta defraudación fiscal de aproximadamente 4,6 millones de pesos, un asunto que la Fiscalía ha señalado como independiente.

Por ahora, la historia permanece abierta. Después de cinco años, una ficha roja cancelada y múltiples recursos judiciales, el aseguramiento en Miami ha devuelto el caso al primer plano y ha dejado una cuestión que todavía no tiene respuesta: si las autoridades estadounidenses conocían desde hacía tiempo la ubicación de la pareja, ¿qué circunstancias hicieron posible que la cooperación desembocara precisamente ahora en este resultado?

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