Kassandra Y La Paz En Bosnia: La Increíble Historia De Cómo Una Telenovela Venezolana Llegó Hasta El Departamento De Estado De EE.UU.

Un día de 1997, en una oficina de Coral Pictures, sonó el teléfono.
La secretaria le dijo a Antonio Páez que lo llamaban del Departamento de Estado de Estados Unidos. Él, según contó años después a la BBC, pensó que había escuchado mal.
Del otro lado, un funcionario que ni siquiera podía decir su nombre le pidió ayuda con algo inesperado: una telenovela.
La telenovela era Kassandra.
En octubre de 1992, el canal venezolano RCTV había estrenado esta historia escrita por Delia Fiallo. Contaba la vida de una joven cambiada al nacer y criada por una familia gitana en un circo, que a los 18 años regresa al pueblo de su familia rica y descubre la verdad. Coraima Torres la protagonizó con apenas 17 años.
El éxito fue inmediato. La telenovela se vendió a más de cien países, de Estados Unidos a Rusia, de Grecia a Italia, y también a los territorios de la antigua Yugoslavia.

Allí, en la República Srpska, una de las dos entidades de Bosnia y Herzegovina, la gente seguía cada capítulo. La región venía de años de guerra y la paz todavía era frágil.
En agosto de 1997, en medio de una disputa política interna, un grupo tomó el control de la repetidora de televisión en Bania Luka. Cuando la señal volvió, el canal tenía un problema muy concreto: ya no tenía los episodios de Kassandra.
Y eso, por increíble que parezca, preocupaba a Washington.
Según el relato de Páez, en el Departamento de Estado temían que, si la gente se quedaba sin su telenovela favorita, creciera el descontento en un momento muy delicado. Por eso lo buscaron.
Páez revisó los registros y descubrió algo curioso: ese canal nunca había comprado los derechos de Kassandra, y además no tenía dinero para pagarlos. Pidió que el gobierno estadounidense cubriera el costo, pero le respondieron que no podían aparecer en el asunto.

Entonces tomó una decisión: si era tan importante, la donarían.
Kassandra volvió al aire, y según Páez, todo se calmó, una frase que suena exagerada hasta que uno recuerda que en esa región la gente había pasado años de miedo y que, como dijo la propia Coraima Torres, al menos por una hora al día podía olvidarse de todo para seguir una historia de amor.
Un año después, Coraima viajó a Macedonia. La recibieron miles de personas en el estadio nacional, con fuegos artificiales y gritos de fanáticos de todas las edades. Páez lo comparó con la llegada de los Beatles, y contó que en esos años nacieron muchas niñas llamadas Kassandra.
La paz en Bosnia se mantuvo. Las tropas de paz de la OTAN se retiraron en 2004.
Nadie puede decir que una telenovela detuvo una guerra. Pero esta historia demuestra algo que los fans siempre supimos: a veces, una hora de melodrama puede ser lo único que le recuerda a alguien que la vida también puede tener un final feliz.




