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Tres minutos en Casandra: la ruta de la niña que salió de Mosquera y apareció en Ciudad Bolívar

Durante tres minutos, una motocicleta permaneció dentro de un sector de Casandra, en Fontibón. Cuando volvió a salir, la niña de 8 años ya no estaba en ella.

Ese recorrido se convirtió en una de las piezas centrales de una investigación que comenzó en Mosquera y terminó con el hallazgo del cuerpo de la menor dentro de una alcantarilla, en el barrio JJ Rondón, en Ciudad Bolívar.

Según las autoridades, todo habría comenzado el lunes por la mañana, en una vivienda del sector Porvenir del Río. Allí se produjo una fuerte discusión de pareja relacionada, según el relato entregado, con una situación de celos.

En medio del conflicto, el hombre habría salido del lugar en una motocicleta acompañado por la menor. Las cámaras del sistema conocido como Escudo Comunal registraron parte de ese desplazamiento y permitieron reconstruir la ruta hacia Bogotá.

La motocicleta tomó el corredor de la calle 13 y posteriormente ingresó a la localidad de Fontibón. Allí apareció uno de los puntos que ahora concentra la atención de los investigadores: el barrio Casandra.

Las imágenes muestran que la motocicleta ingresó con la niña como pasajera. Sin embargo, dentro del sector existe un tramo en el que las autoridades no lograron obtener registros suficientes para reconstruir completamente lo ocurrido.

La motocicleta permaneció allí aproximadamente tres minutos. Después volvió a salir, pero esta vez el conductor ya no llevaba a la menor.

Siete minutos después, según el alcalde de Mosquera, Nelson Parra, la motocicleta regresó al sector de Porvenir del Río. La niña tampoco estaba allí.

Ese detalle modificó por completo la búsqueda. Ya no se trataba únicamente de establecer hacia dónde había sido llevada la menor, sino de reconstruir qué ocurrió durante ese intervalo y cómo terminó en otro extremo de Bogotá.

Las autoridades capturaron a un ciudadano venezolano de 29 años, identificado en la información entregada como José Larres. Según las versiones oficiales citadas en el reporte, es señalado como presunto responsable y enfrenta una investigación por homicidio agravado y delitos sexuales contra una menor de 14 años.

La captura se produjo después de que los investigadores individualizaran el entorno familiar relacionado con la menor y analizaran los registros de las cámaras. Policía judicial, CTI y Sijín participaron en la reconstrucción de los movimientos.

Pero las imágenes, por sí solas, no muestran qué ocurrió dentro de Casandra. El propio alcalde explicó que no se observa ningún forcejeo cuando la niña aborda la motocicleta en Mosquera, mientras que el tramo decisivo permanece sin una reconstrucción completa.

También existe otra incógnita. El cuerpo fue encontrado en Ciudad Bolívar, mientras que la motocicleta había sido registrada anteriormente en Fontibón, lo que obliga a reconstruir cómo llegó la menor desde un punto hasta el otro.

Ese trayecto es ahora una de las preguntas principales de la investigación. Según las autoridades, todavía se buscan testimonios y nuevas evidencias para establecer si hubo participación de una segunda persona.

La familia, entretanto, sostiene que desde el primer momento intentó alertar sobre la desaparición. Un tío de la niña afirmó que acudieron al CAI de Porvenir del Río después de que el hombre se llevara a la menor.

El relato familiar señala que inicialmente no se habría activado de inmediato una ruta de búsqueda. El alcalde de Mosquera rechazó esa versión y aseguró que, desde que la administración tuvo conocimiento del caso, se activaron los mecanismos correspondientes.

Existe además un dato que muestra hasta qué punto la primera reconstrucción pudo haber tomado otra dirección. Durante las primeras horas, las autoridades llegaron a considerar la posibilidad de que la menor hubiera sido arrojada al río Bogotá, debido al tiempo que la motocicleta permaneció en Casandra y a la cercanía del sector con el río.

La información cambió durante la madrugada. Hacia las 3 de la mañana llegó el reporte de una menor encontrada sin vida en Ciudad Bolívar y posteriormente una familiar acudió a Medicina Legal para realizar el reconocimiento.

La madre y la hermana reconocieron a la niña, según lo explicado por el alcalde. Mientras tanto, Medicina Legal avanzaba en el procedimiento relacionado con la identificación y las causas de muerte.

La familia también enfrenta otra preocupación: conseguir que el cuerpo pueda ser trasladado hasta el Zulia, en Venezuela. Para ello, allegados iniciaron una colecta mientras esperan la entrega del cuerpo.

En Mosquera, el dolor se transformó en una manifestación pública. Centenares de personas participaron en una velatón con globos blancos, oraciones y un minuto de silencio para acompañar a la familia González.

Las imágenes de aquella noche contrastan con las imágenes de las cámaras que ahora revisan los investigadores. Unas muestran a una comunidad reunida para despedir a una niña; las otras intentan reconstruir los minutos en que se perdió su rastro.

Y mientras la familia pide justicia, las autoridades todavía tienen que responder una cadena de preguntas: qué ocurrió durante los tres minutos en Casandra, cómo fue trasladada la menor hasta Ciudad Bolívar, quién tuvo contacto con ella después de salir de Mosquera y si el hombre capturado habría actuado solo.

Ese vacío de información es precisamente el centro de la investigación, porque aunque existen registros que sitúan al sospechoso junto a la niña antes de su desaparición y luego lo muestran regresando sin ella, todavía corresponde a los investigadores establecer qué ocurrió entre ambos momentos y determinar si existió o no la participación de otra persona.

Por ahora, no se ha confirmado públicamente cómo llegó exactamente el cuerpo hasta la alcantarilla de Ciudad Bolívar. Tampoco se ha establecido de manera definitiva, a partir de la información suministrada, qué sucedió dentro de aquel tramo de Casandra sin registros suficientes.

Lo que sí permanece es una secuencia inquietante: una discusión en Mosquera, una motocicleta captada por cámaras, tres minutos en un barrio de Fontibón, un regreso sin la menor y, horas después, un hallazgo a varios kilómetros de distancia.

La investigación continúa. Y mientras los peritos buscan nuevas evidencias, aquella brecha de pocos minutos puede convertirse en la pieza que permita explicar lo que todavía permanece sin respuesta.

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