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RETIRAN FICHAS DE JESHUA EN CUAUTITLÁN Y FAMILIA ACUSA QUE LAS CAMBIAN POR PUBLICIDAD OFICIAL

El rostro de Jeshua apareció una vez más arrancado de un puente peatonal mientras el tránsito seguía avanzando debajo, indiferente, como si nunca hubiera estado ahí. Donde antes colgaba su ficha de búsqueda, ahora quedaron anuncios institucionales y publicidad de eventos. Para su familia, no fue un simple retiro de lonas. Fue otra desaparición.

La denuncia comenzó a circular en redes sociales durante las últimas horas. Familiares y colectivos acusaron públicamente al ayuntamiento de Cuautitlán Izcalli de remover las fichas colocadas en distintos puntos estratégicos del municipio. Especialmente las instaladas sobre el puente peatonal de Avenida Huehuetoca, uno de los sitios donde el rostro de Jeshua todavía seguía visible para miles de personas cada día.

Según el pronunciamiento difundido, las lonas habrían sido sustituidas por propaganda institucional y anuncios de conciertos. El hecho generó indignación entre familiares y colectivos de búsqueda que llevan meses realizando jornadas ciudadanas para mantener vigente el caso. Hasta ahora, no existe una postura oficial detallada sobre los señalamientos.

Jeshua Cisneros Lechuga desapareció el 13 de noviembre de 2025. Aquella noche, según el relato de sus familiares, el joven salió de la zona de Arcos de Alba después de visitar a un amigo. Dijo que regresaría caminando porque ya no alcanzaba transporte público.

Después de ese mensaje, el silencio.

Durante más de seis meses no ha existido un rastro confirmado de su paradero. Las búsquedas se extendieron a canales, estructuras abandonadas y terrenos considerados puntos de riesgo dentro y fuera de Cuautitlán Izcalli. En algunos operativos participaron elementos de Protección Civil, Guardia Nacional, bomberos, Fiscalía mexiquense y colectivos ciudadanos.

Uno de los despliegues más intensos ocurrió en el canal Emisor Poniente. Ahí, brigadas recorrieron kilómetros entre basura, bolsas y escombros utilizando drones térmicos y revisiones terrestres. Cada hallazgo obligaba a detenerse. Cada bolsa encontrada generaba miedo.

La madre de Jeshua, Karla Lechuga, ha insistido en que todavía existen diligencias pendientes. Entre ellas, el análisis completo de cámaras cercanas al último sitio donde el joven fue visto. Según versiones difundidas por familiares, parte de las investigaciones avanzan lentamente y algunas líneas aún no terminan de esclarecerse.

El nuevo conflicto por las fichas removidas reactivó la presión social sobre las autoridades municipales. Colectivos de búsqueda sostienen que esos materiales representan mucho más que una imagen pegada en un muro. Son una herramienta de memoria y supervivencia para familias que temen que el paso del tiempo convierta los casos en números invisibles.

“Cada lona representa esperanza”, escribió la familia en el mensaje difundido públicamente. La frase comenzó a replicarse rápidamente entre usuarios y organizaciones civiles. Algunos denunciaron que retirar boletines en plena búsqueda envía un mensaje devastador para quienes siguen esperando respuestas.

Y mientras las lonas desaparecían una tras otra de puentes y avenidas, la familia asegura que nadie les explicó por qué el rostro de Jeshua podía ser reemplazado con rapidez por propaganda oficial, pero no por avances concretos en una investigación que continúa sin respuestas claras después de más de medio año.

El caso de Jeshua se convirtió en uno de los más visibles de la región precisamente por la insistencia de sus familiares. Marchas, brigadas y campañas digitales mantuvieron activa la conversación pública durante meses. Sin embargo, el desgaste emocional también comenzó a hacerse evidente.

En el Estado de México, las desapariciones siguen acumulando cuestionamientos sobre los mecanismos de búsqueda y respuesta institucional. Colectivos han denunciado en repetidas ocasiones obstáculos burocráticos, falta de coordinación y procesos lentos que terminan afectando directamente a las familias buscadoras.

Por ahora, Jeshua sigue desaparecido. Su fotografía continúa apareciendo en publicaciones digitales y algunas bardas donde todavía no ha sido retirada. Su familia pide algo que parece sencillo, pero que para ellos se volvió urgente: que su rostro no sea borrado del espacio público mientras la búsqueda continúa abierta.

Porque detrás de cada ficha arrancada hay una pregunta que sigue sin respuesta. Y en Cuautitlán Izcalli, muchos sienten que todavía queda información que nadie ha querido explicar completamente.

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