“Te amo” en 20 días: los chats que rodean la desaparición de María Yeraldín Barragán

El último rastro seguro de María Yeraldín Barragán quedó atrapado entre cámaras de seguridad, mensajes de TikTok y una motocicleta que todavía no tiene destino confirmado. Desde entonces, la incertidumbre empezó a crecer como una sombra difícil de controlar. Cada nuevo detalle parece abrir más preguntas que respuestas.
La menor de 13 años desapareció el pasado 17 de abril en la localidad de Kennedy, en Bogotá. Según el relato de sus familiares, salió del colegio y poco después fue vista subiendo a una motocicleta junto a un hombre cuya identidad aún no ha sido esclarecida públicamente. Desde ese momento, no volvió a saberse de ella.
Con el paso de las semanas, la investigación tomó un giro inquietante. La familia encontró conversaciones en redes sociales entre la niña y un hombre que, según versiones entregadas por sus allegados, habría logrado ganarse su confianza en apenas 20 días. El hallazgo encendió nuevas alarmas dentro del caso.
Durante una entrevista en Voz de Fondo Podcast, Paola Paor aseguró que la cuenta de TikTok relacionada con ese hombre ya no aparece disponible. Según explicó, parecía haber sido eliminada o bloqueada después de la desaparición. Ese detalle aumentó las sospechas de la familia.

Paola relató que las conversaciones eran cada vez más íntimas y emocionales. Según sus declaraciones, el hombre le decía “te amo” a la menor y hablaba sobre temas sexuales. También habría preguntado si la niña era virgen.
La madrina aseguró que una de las cosas más perturbadoras era la dinámica del perfil en redes sociales. Según explicó, el hombre solo publicaba fotografías que la menor aparentemente le enviaba. No existían otras imágenes visibles en esa cuenta.
La familia sostiene que nunca habían visto antes a ese sujeto cerca de María Yeraldín. Precisamente por eso comenzó a tomar fuerza una hipótesis que hoy preocupa profundamente a sus allegados. Según versiones mencionadas durante la entrevista, no descartan que la menor pueda estar siendo víctima de una red de trata de personas.
El caso empezó a generar conmoción en redes sociales y grupos comunitarios de Bogotá. Muchos usuarios quedaron impactados por la rapidez con la que, presuntamente, el hombre logró crear un vínculo emocional con la menor. Otros comenzaron a debatir sobre los riesgos de captación de adolescentes a través de plataformas digitales.

Mientras la investigación avanza lentamente y las autoridades mantienen reserva sobre varios detalles del caso, la familia insiste en que las conversaciones encontradas muestran un patrón de manipulación emocional progresiva, porque en menos de tres semanas el hombre pasó de simples mensajes a diálogos íntimos y de aparente dependencia afectiva con una niña de apenas 13 años.
Hasta ahora, no se ha confirmado oficialmente la identidad del sospechoso. Tampoco existe información pública sobre si el hombre ya fue plenamente identificado por las autoridades. Sin embargo, la familia asegura que las conversaciones ya fueron entregadas como evidencia dentro de la investigación.
Otro punto que genera inquietud son las cámaras de seguridad. Según Paola, existen al menos ocho registros que muestran parte del recorrido realizado por la menor antes de desaparecer. Aun así, el trayecto final de la motocicleta sigue sin estar completamente claro.
El padre de la niña, Harlinson Fabián Barragán, continúa encabezando llamados públicos para encontrarla. Plantones, velatones y jornadas de difusión han sido organizadas por familiares y ciudadanos. La presión mediática, según sus allegados, habría ayudado a acelerar algunos movimientos dentro del proceso investigativo.

Durante la entrevista también se mencionó el apoyo de figuras políticas como Heidy Sánchez Barreto y Alejandra Vásquez Ochoa. Ambas, según la familia, ayudaron a visibilizar el caso ante instituciones nacionales. Eso habría permitido que la desaparición tomara mayor relevancia pública.
La familia ahora pide que se active una circular amarilla de Interpol. El objetivo es ampliar la búsqueda no solo en Bogotá o Colombia, sino también en otros países miembros del organismo internacional. Según explicaron, el temor es que la menor haya sido trasladada fuera de la ciudad.
En medio de la angustia, los allegados de María Yeraldín decidieron unirse con la familia de Ayelen Sofía Páez Oliveros, otra menor desaparecida desde hace nueve meses. Ambas familias participan juntas en plantones y actividades de búsqueda. El vínculo entre los dos casos comenzó a generar preocupación social.
Las cifras también aumentaron el impacto del relato. Según datos mencionados durante la entrevista, en 2025 se habrían registrado decenas de casos de desaparición forzada en Colombia, muchos de ellos relacionados con menores de edad. Bogotá aparece como una de las ciudades con mayor número de reportes.

Algunos usuarios en redes comenzaron a preguntarse si detrás de estos casos podría existir una estructura más grande de captación digital de menores. Por ahora, no existe confirmación oficial sobre esa posibilidad. Sin embargo, la velocidad con la que se habría construido la relación entre el sospechoso y la niña mantiene viva esa inquietud.
Paola asegura que la familia ya se convirtió, involuntariamente, en parte activa de la investigación. Revisan videos, organizan recorridos y difunden información todos los días. “No nos podemos quedar quietos”, afirmó durante la conversación.
Mientras tanto, el colegio distrital Kennedy permanece como el último lugar donde la menor fue vista sin riesgo aparente. Desde allí comenzaron nuevamente los plantones recientes. Y aunque las autoridades aseguran que continúan investigando, la sensación entre los familiares es que todavía existen demasiadas piezas ocultas dentro de esta historia.
