Caso Yulitza Tolosa en Bogotá: el video de las 19:24 y la clínica Beauty Láser bajo investigación por desaparición

Había una ventana encendida en el segundo piso, una mujer pidiendo ayuda sin saber si alguien la escuchaba, y abajo una calle que seguía su curso normal mientras el caso ya se volvía urgente. Nadie imaginaba que ese mismo edificio, horas antes, sería el punto de partida de una desaparición que hoy tiene en alerta a Bogotá.
El nombre de Yulitza Tolosa comenzó a repetirse entre cámaras de seguridad, chats de WhatsApp y testimonios cruzados que describen un mismo día fragmentado en dos momentos. Según versiones recopiladas por medios locales, la mujer ingresó a un centro estético en el sur de la ciudad para un procedimiento que, en principio, sería ambulatorio.
Desde ese punto, la historia deja de ser lineal y se convierte en una secuencia de imágenes incompletas, grabadas por cámaras, narradas por testigos y reconstruidas por las autoridades. Todo ocurre en el entorno del establecimiento Beauty Láser, ubicado en el barrio Venecia, localidad de Tunjuelito.

El primer registro muestra a Yulitza saliendo de su casa en la mañana del miércoles, acompañada y subiendo a un vehículo gris. Horas después, ingresa al centro donde se le practicaría una lipólisis con láser, un procedimiento estético que, según expertos consultados, puede implicar riesgos si no se realiza en condiciones médicas adecuadas.
Pero el punto de quiebre aparece en la tarde, cuando su estado de salud comienza a deteriorarse visiblemente. En videos conocidos por la investigación, se observa a la mujer con signos de debilidad extrema, mientras personal del lugar intenta asistirla sin claridad sobre su condición.
Una frase repetida por testigos marca el tono de ese momento: “respire bien”, mientras el cuerpo de Yulitza parece perder estabilidad frente a quienes la rodeaban.
Horas más tarde, la secuencia se vuelve más inquietante.
Un video de seguridad, fechado a las 19:24, muestra el momento en el que dos hombres la cargan inconsciente y la trasladan hacia un vehículo estacionado sobre la autopista Sur. Según testimonios, la escena fue vista por vecinos que describieron un estado crítico, con la mujer aparentemente sin reacción.
En paralelo, una de las versiones indica que la propietaria del establecimiento habría salido del lugar con bolsas y objetos antes del cierre del caso ese día, aunque este punto aún es materia de verificación por parte de las autoridades.

La Sijín asumió la investigación y confirmó que el lugar no contaba con dispositivos de grabación disponibles, ya que el sistema de almacenamiento habría sido retirado. También se hallaron cuadernos contables con registros de pagos que oscilarían entre los 3 y 5 millones de pesos por procedimiento.
En ese contexto, el caso deja de ser solo una desaparición y comienza a ser analizado como una posible cadena de irregularidades en la prestación de servicios estéticos sin habilitación formal.
Una fuente cercana a la investigación señaló que el establecimiento habría funcionado durante meses como una supuesta “casa de recuperación”, una descripción que ahora está bajo revisión oficial.
Mientras tanto, el entorno de Yulitza inició una búsqueda desesperada en hospitales del sur de Bogotá. Cinco centros asistenciales fueron consultados sin éxito, según relataron sus allegadas.
En medio de esa búsqueda, surge otro elemento inesperado: el testimonio de una mujer que asegura haber estado en el mismo lugar durante los hechos.
Esa mujer, cuya identidad se mantiene protegida, afirmó que escuchó ruidos constantes, conversaciones y oraciones en una habitación contigua. También mencionó la presencia de un hombre que parecía liderar momentos de rezo, lo que añadió una dimensión aún más confusa al relato.

Tras su salida del lugar, dijo haber sido contactada por autoridades, a quienes entregó su testimonio completo.
Su relato introduce una nueva capa de incertidumbre en un caso que ya acumulaba contradicciones.
Las autoridades confirmaron además que, tras la alerta de desaparición, se realizó una intervención en el inmueble, donde fue encontrada otra mujer que habría estado en recuperación dentro del mismo espacio. Fue evacuada por organismos de emergencia tras ser localizada en una ventana del segundo piso.
En el exterior, familiares y vecinos organizaron velatones y protestas espontáneas, exigiendo respuestas sobre el paradero de Yulitza y cuestionando la legalidad del establecimiento.
La Secretaría de Salud informó posteriormente que el lugar no contaba con permisos para realizar procedimientos invasivos ni con concepto sanitario vigente, lo que abrió una línea de investigación administrativa adicional.

Pero el dato más inquietante sigue sin resolverse: Yulitza no ha sido encontrada en hospitales, morgues ni centros de asistencia de la ciudad.
Y en medio de los informes oficiales, los testimonios y los videos, queda una imagen que se repite como punto de tensión en toda la investigación: una mujer inconsciente siendo sacada de un centro estético a las 19:24 de la noche sin que hasta ahora exista un registro claro de su destino, su estado o su paradero final.
Una sola frase resume la magnitud de la incertidumbre en este caso: hasta el momento, nadie puede confirmar con certeza si Yulitza Tolosa salió viva de ese vehículo o si su rastro se perdió antes de llegar a cualquier centro asistencial conocido.
Las autoridades continúan la búsqueda mientras el caso permanece abierto, con más preguntas que respuestas y una investigación que aún no revela su núcleo completo.