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La demanda de 50 millones tras Prichard Colón: nadie fue condenado y las dudas siguen

A veces una tragedia termina en los tribunales. Otras veces, los expedientes avanzan más lentamente que el dolor de una familia y dejan una sensación de vacío difícil de explicar. La historia que siguió al combate de Prichard Colón pertenece precisamente a ese tipo de casos.

Después del fallecimiento del exboxeador puertorriqueño, muchas preguntas volvieron a aparecer. No solo sobre aquella pelea de 2015, sino también sobre lo que ocurrió con quienes estuvieron presentes cuando todo cambió.

Durante años circularon versiones de que habría castigos ejemplares contra los responsables. Sin embargo, la realidad terminó siendo muy diferente a la que muchos aficionados imaginaban.

Según los registros públicos y diversas versiones difundidas posteriormente, ninguno de los involucrados enfrentó cargos penales ni sanciones definitivas por parte de las autoridades deportivas como consecuencia directa de aquella pelea. Esa conclusión provocó un intenso debate dentro del mundo del boxeo.

En 2016, una investigación realizada por el Departamento de Regulación Profesional y Ocupacional del estado de Virginia revisó la actuación del árbitro Joe Cooper y del boxeador Terrel Williams. De acuerdo con las conclusiones conocidas públicamente, ambos actuaron bajo la normativa vigente en ese momento.

Esa determinación no logró apagar la controversia. Para muchos seguidores, el resultado jurídico nunca coincidió con la percepción que dejó aquella noche sobre el cuadrilátero.

Uno de los nombres que más críticas recibió fue precisamente el del árbitro. Durante el combate, Colón había reclamado en varias oportunidades por golpes dirigidos hacia la nuca, una acción prohibida por el reglamento debido al riesgo de lesiones graves.

Pocos días después de la pelea, Joe Cooper fue suspendido indefinidamente para arbitrar en Virginia mientras avanzaban las investigaciones oficiales. Aunque posteriormente quedó libre de responsabilidades penales, nunca volvió a dirigir un combate importante de boxeo profesional, según diversas reconstrucciones del caso.

La figura de Terrel Williams también quedó marcada para siempre. Aunque nunca fue acusado penalmente por los hechos, su nombre continuó asociado a una de las noches más polémicas del boxeo contemporáneo.

El propio Williams manifestó en distintas ocasiones que jamás tuvo la intención de provocar un daño permanente y aseguró que rezaba constantemente por la recuperación de Prichard, declaraciones que fueron ampliamente difundidas por diversos medios durante aquellos años.

Tras el combate permaneció alejado del boxeo durante un largo periodo. Cuando regresó al ring consiguió varias victorias consecutivas antes de perder su invicto en 2019 frente al puertorriqueño Thomas Dulorme, cercano a Prichard Colón.

Después de aquella derrota decidió retirarse del boxeo profesional. Para algunos fue simplemente el cierre de una carrera; para otros, el peso emocional de todo lo ocurrido jamás desapareció por completo.

Mientras el debate deportivo seguía creciendo, la familia Colón optó por otro camino. En lugar de dirigir sus acciones legales contra el rival o el árbitro, concentró la demanda en quienes, según su planteamiento, tenían la responsabilidad de garantizar la atención médica adecuada.

Y así comenzó una batalla judicial de más de cincuenta millones de dólares destinada no solo a buscar responsabilidades por una presunta negligencia médica, sino también a intentar asegurar los enormes recursos económicos necesarios para sostener durante años el tratamiento permanente que Prichard necesitó hasta el final de su vida.

La demanda fue presentada en mayo de 2017 ante el Tribunal Superior del Distrito de Columbia. Según la información disponible públicamente, el proceso señalaba presuntas fallas médicas y cuestionaba los protocolos aplicados tras el combate.

Hasta donde ha trascendido oficialmente, el estado definitivo del litigio no ha sido aclarado públicamente. Esa falta de información alimentó nuevas especulaciones entre seguidores del caso, aunque no existen confirmaciones que permitan sostener conclusiones distintas a las conocidas.

Con el fallecimiento de Prichard Colón, muchas personas esperaban que aparecieran nuevas respuestas. Sin embargo, para numerosos aficionados la sensación es exactamente la contraria: el paso del tiempo solo volvió más visibles las preguntas que permanecen abiertas.

Quizá por eso esta historia sigue despertando tanto interés. Porque más allá de una pelea, de un expediente judicial o de una resolución administrativa, todavía existe la impresión de que algunos capítulos nunca terminaron de contarse por completo.

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