EL TAROT SE LA JUEGA: LA POLÉMICA PROFECÍA QUE DA COMO GANADOR A ABELARDO DE LA ESPRIELLA

Las cartas fueron colocadas sobre la mesa en silencio. Durante unos segundos, nadie habló y la atención se concentró en los símbolos impresos sobre los arcanos mayores, como si el futuro político de Colombia pudiera esconderse entre figuras antiguas y mensajes abiertos a interpretación.
La escena ocurrió durante una entrevista que rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Allí, una reconocida lectora de tarot aseguró que los naipes mostraban un posible desenlace para las próximas elecciones presidenciales colombianas.
Lo llamativo no fue únicamente la predicción. Lo que realmente despertó debate fue la contundencia con la que se presentó el mensaje. Según la interpretación expuesta durante la conversación, uno de los candidatos tendría una ventaja clara en la recta final de la contienda.
La lectura comenzó con el análisis de varias figuras políticas que, según los participantes del programa, aparecen entre los nombres con mayores opciones de protagonizar la carrera presidencial. Cada carta fue interpretada como una señal sobre el camino electoral de los aspirantes.
El primer nombre sometido al tarot fue el de Paloma Valencia. La carta extraída fue la denominada “La Muerte”, una imagen que dentro de estas prácticas suele representar transformaciones o finales de ciclo y no necesariamente un hecho literal.

Según la interpretación ofrecida durante la entrevista, esa carta indicaría dificultades suficientes para impedir su llegada a una eventual segunda vuelta. Sin embargo, como ocurre con cualquier lectura esotérica, se trata de una valoración subjetiva que no puede verificarse mediante métodos objetivos.
La conversación continuó con Iván Cepeda. En su caso aparecieron cartas asociadas a la fuerza, la experiencia y la reflexión, aunque también surgieron símbolos que, según la tarotista, representarían obstáculos importantes en el camino electoral.
La presencia de la carta conocida como “El Colgado” fue interpretada como una señal de limitaciones o bloqueos. Según la lectura realizada, existiría capacidad política y respaldo suficiente para competir, pero también factores capaces de impedir una victoria definitiva.
Hasta ese momento, la entrevista seguía una dinámica relativamente previsible. Las cartas ofrecían mensajes ambiguos que podían entenderse de distintas maneras, algo habitual en este tipo de prácticas.
Sin embargo, el ambiente cambió cuando llegó el turno de Abelardo de la Espriella. Fue entonces cuando aparecieron algunas de las cartas más favorables de toda la sesión.
La tarotista mostró símbolos asociados al triunfo, la fortuna y el avance. Entre ellos destacó “El Carro”, una figura que tradicionalmente se relaciona con la victoria después de superar desafíos complejos.
A partir de ese momento, el discurso adquirió un tono mucho más categórico. Según la interpretación expuesta, el abogado y empresario tendría el camino más favorable entre los nombres analizados durante la consulta.

Las afirmaciones llamaron la atención porque fueron acompañadas por una declaración poco habitual. La entrevistada aseguró que estaba dispuesta a respaldar públicamente su predicción y vincular su prestigio profesional al resultado futuro.
Esa afirmación multiplicó la repercusión del video. En pocas horas comenzaron a aparecer reacciones de apoyo, críticas y burlas en diferentes plataformas digitales.
Algunos usuarios consideraron la lectura una simple curiosidad propia del mundo del entretenimiento. Otros interpretaron las palabras como una posible señal de un clima político cambiante dentro del país.
Lo cierto es que el tarot no posee reconocimiento científico como herramienta de predicción electoral. Sus interpretaciones dependen de creencias personales y no constituyen evidencia sobre acontecimientos futuros.
Aun así, el fenómeno resulta interesante desde una perspectiva social. En momentos de incertidumbre política, muchas personas buscan respuestas fuera de las encuestas tradicionales y encuentran en estas prácticas una narrativa alternativa sobre el futuro.
Los especialistas en comunicación política han señalado en diversas ocasiones que las elecciones no solo se disputan en las urnas. También se desarrollan en el terreno de las emociones, las expectativas y las percepciones colectivas.

Por eso, incluso cuando una predicción carece de valor estadístico, puede generar conversación pública. Y en campañas electorales, la conversación suele convertirse en un recurso de enorme importancia.
La propia entrevista dejó abierta una posibilidad adicional. Según la lectura presentada, el desenlace no ocurriría en primera vuelta, sino después de una competencia especialmente intensa entre los principales aspirantes.
Y fue precisamente cuando las cartas parecían dividir el escenario entre obstáculos, incertidumbres y luchas de poder, cuando apareció una secuencia de símbolos interpretada como una victoria tan contundente que terminó convirtiendo una simple lectura esotérica en una de las predicciones políticas más comentadas y polémicas de las últimas semanas.
Mientras algunos espectadores celebraban la audacia de la predicción, otros recordaban que la historia electoral está llena de pronósticos fallidos. Las campañas cambian, los apoyos se transforman y los acontecimientos inesperados suelen alterar cualquier cálculo previo.
También surgieron preguntas sobre el impacto de este tipo de contenidos. ¿Se trata únicamente de entretenimiento? ¿O existe un sector de la audiencia dispuesto a otorgar valor político a estas interpretaciones?

No hay respuestas definitivas. Lo único verificable es que el video consiguió instalar una discusión que va más allá de las cartas.
En el fondo, la controversia no parece girar únicamente alrededor del tarot. Lo que realmente ha despertado interés es la posibilidad de que detrás de la predicción exista una lectura simbólica del momento político que atraviesa Colombia.
Por ahora, ninguna carta puede reemplazar el resultado de las urnas. Las elecciones seguirán dependiendo de millones de votantes y no de los arcanos mayores.
Pero mientras se acerca la fecha decisiva, la profecía continúa circulando. Y como ocurre con muchas historias que mezclan política, misterio y expectativas colectivas, la sensación es que todavía queda una parte del relato que aún no ha sido revelada.

