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Chats y 800 mil pesos: así intentaron mover el carro clave del caso Yulixa Toloza

El carro negro permaneció varias horas escondido en un parqueadero de Cúcuta. Nadie sabía exactamente quién iba a recogerlo, pero según los investigadores, los mensajes ya habían comenzado a circular desde días antes. Instrucciones cortas, movimientos discretos y una cifra concreta: 800 mil pesos.

La investigación por la muerte de Yulixa Toloza empezó siguiendo el rastro de un cuerpo. Ahora, el foco parece concentrarse sobre un vehículo que, según la Fiscalía, podría contener parte de las respuestas que todavía faltan. El automóvil se convirtió en una pieza silenciosa dentro de un expediente cada vez más complejo.

Durante una audiencia adelantada en Cúcuta, la Fiscalía expuso detalles que hasta ahora no se conocían públicamente. Allí fueron legalizadas las capturas de Jesús Hernández Morales y Kelvis Sequera Delgado, señalados de participar presuntamente en el movimiento del vehículo relacionado con el caso.

Según el ente investigador, ambos hombres habrían recibido dinero para retirar el automóvil y trasladarlo hacia otro punto del país. La suma, de acuerdo con la audiencia, habría sido de 800 mil pesos destinados a cubrir transporte, hospedaje y alimentación mientras cumplían esa tarea.

La cifra llamó la atención no solo por el monto. También por el momento en que aparece dentro de la investigación. Para ese instante, el caso ya había generado presión mediática nacional y las autoridades seguían reconstruyendo el recorrido realizado después de la desaparición de Yulixa.

La Fiscalía aseguró que las instrucciones presuntamente fueron coordinadas por María Fernanda Delgado Hernández, propietaria del consultorio estético mencionado en el proceso. Sin embargo, hasta el momento no se han conocido públicamente todos los detalles de su participación ni el alcance exacto de las conversaciones reveladas durante la diligencia.

Los chats de WhatsApp expuestos en audiencia se transformaron rápidamente en uno de los elementos más sensibles del expediente. Según versiones conocidas durante el proceso, en esos mensajes aparecerían indicaciones específicas sobre cómo movilizar el automóvil y qué hacer una vez llegaran al parqueadero donde permanecía guardado.

Las autoridades sostienen que el vehículo salió de Bogotá y recorrió varios municipios antes de terminar en Norte de Santander. Cámaras de seguridad, peajes y seguimientos permitieron reconstruir parcialmente la ruta. Aun así, todavía existen vacíos sobre quiénes viajaban exactamente dentro del automóvil en determinados tramos.

Y mientras el país seguía pendiente de las imágenes de la estética clandestina y del dictamen de Medicina Legal que confirmó que Yulixa habría muerto dentro del establecimiento, los investigadores comenzaron a descubrir una segunda operación paralela marcada por chats eliminados, movimientos nocturnos, instrucciones discretas y un intento apresurado por desaparecer un carro que hoy podría contener pruebas decisivas sobre lo ocurrido realmente aquella madrugada.

El hallazgo del automóvil ocurrió gracias a reportes de habitantes del sector de Los Patios, en Norte de Santander. Personas de la zona alertaron sobre movimientos extraños alrededor del parqueadero donde permanecía el carro. Esa llamada terminó activando el operativo judicial.

Cuando los investigadores llegaron al lugar, realizaron seguimiento a quienes intentaron retirarlo. Según la defensa, inicialmente los hombres quedaron libres y pasaron la noche en un hostal mientras supuestamente colaboraban con las autoridades. Después fueron capturados formalmente.

Ese detalle provocó uno de los momentos más tensos de la audiencia. Los abogados cuestionaron la legalidad del procedimiento y señalaron posibles irregularidades durante la actuación policial. El juez, sin embargo, concluyó que no existían elementos suficientes para invalidar las capturas.

Las fotografías, registros y documentos presentados por la Fiscalía terminaron respaldando la versión oficial. El despacho sostuvo que los capturados no estuvieron privados de la libertad antes de la orden formal ejecutada el 19 de mayo de 2026. Con eso, el proceso avanzó hacia la imputación de cargos.

Mientras tanto, en redes sociales comenzaron nuevas especulaciones alrededor del caso. Algunos usuarios se preguntan si el vehículo solo fue utilizado para trasladar personas o si dentro del automóvil podrían encontrarse rastros que comprometan a más implicados. Hasta ahora, las autoridades mantienen reserva sobre varios elementos recolectados.

El caso también volvió a abrir el debate sobre clínicas estéticas irregulares y redes de encubrimiento. Para muchos colombianos, el escándalo ya dejó de ser únicamente una investigación por una muerte sospechosa. Empieza a parecer, según algunos analistas, una estructura mucho más amplia de silencios y omisiones.

A medida que avanzan las diligencias, la sensación de que todavía falta una parte importante de la historia sigue creciendo. Los investigadores continúan revisando teléfonos, cámaras y conversaciones. Y aunque varias piezas ya parecen encajar, todavía hay nombres que no aparecen y decisiones que nadie explica completamente.

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