ABATEN a “EL MENCHO”: ESCOLTAS INTENTARON RESCATAR SU CU*RPO, en TAPALPA, JALISCO

La mañana del domingo 22 de febrero comenzó con rumores que corrían más rápido que los reportes oficiales. Primero fueron videos en redes sociales: autos en llamas, carreteras bloqueadas, hombres armados corriendo entre la maleza. Luego vinieron los mensajes de voz, los avisos desesperados en grupos de vecinos, las advertencias de que algo grande estaba pasando.
Y lo estaba.
Un operativo federal de gran escala se desplegó en el municipio de Tapalpa, un lugar turístico conocido por sus cabañas de montaña y su tranquilidad. Pero esa madrugada la calma se rompió con el ruido de helicópteros artillados, convoyes militares y ráfagas que resonaban en los cerros.
El objetivo, según reportes preliminares, era el hombre más buscado del narcotráfico mexicano.
Nemesio Oseguera Cervantes.
Alias “El Mencho”.
Alias “El Señor de los Gallos”.
Alias “El del Palenque”.
Máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, organización considerada una de las más violentas y poderosas del continente.
Las autoridades estadounidenses incluso ofrecían una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que permitiera su captura.
El operativo comenzó antes del amanecer.

Fuentes cercanas a la operación indican que un fuerte despliegue de fuerzas federales rodeó una zona montañosa en las afueras de Tapalpa, donde inteligencia militar señalaba la presencia del líder criminal. Las unidades avanzaron con apoyo aéreo mientras equipos terrestres cerraban los accesos.
Entonces comenzaron los disparos.
Testigos describen un enfrentamiento intenso que se prolongó por más de tres horas. Desde el aire, helicópteros artillados habrían abierto fuego con ametralladoras tipo minigun mientras en tierra las fuerzas federales intercambiaban ráfagas con hombres armados que protegían el perímetro.
El objetivo era uno solo.
Capturar —o abatir— al jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Durante el enfrentamiento, según reportes preliminares que circulan entre autoridades y periodistas de seguridad, Nemesio Oseguera Cervantes habría sido abatido en medio del fuego cruzado.
La noticia se propagó en minutos.
Y entonces comenzó la reacción.
Células del Cártel Jalisco Nueva Generación activaron una estrategia de caos en varios estados del país. Narcobloqueos, quema de vehículos y ataques coordinados comenzaron a registrarse casi de forma simultánea.
Las carreteras ardieron.
Reportes ciudadanos y grabaciones difundidas en redes sociales mostraron camiones incendiados y vialidades bloqueadas en ciudades como Guadalajara, Puerto Vallarta, Uruapan, León y Reynosa.
En algunos puntos los criminales atravesaron tráileres para cerrar carreteras.
En otros incendiaron automóviles.
También se reportó la quema de establecimientos comerciales.

Las imágenes mostraban columnas de humo negro elevándose sobre autopistas mientras conductores abandonaban sus vehículos para huir del peligro.
El mensaje era claro.
El cártel estaba respondiendo.
Pero lo más delicado ocurrió en el propio Tapalpa.
Fuentes de seguridad aseguran que tras confirmarse la muerte del líder criminal, un grupo armado intentó recuperar el cuerpo en medio del operativo. Se trataba de escoltas cercanos que habrían tratado de irrumpir nuevamente en la zona donde ocurrió el enfrentamiento.
Intentaban rescatar el cadáver.
El intento derivó en nuevos intercambios de disparos mientras fuerzas federales reforzaban el perímetro para evitar cualquier incursión.
La tensión se extendió por toda la región.
En varios municipios comenzaron a circular audios de habitantes alertando sobre la presencia de camionetas negras con hombres armados que descendían hacia zonas rurales.
“Quítense de las ventanas”, se escucha en uno de los mensajes.
“Hay gente bajándose armada”.
Otros avisos advertían sobre vehículos incendiados en carreteras cercanas a la salida hacia Mismaloya, mientras ciudadanos pedían a la población no salir de sus casas.
“Si puedes no salir, mejor”, decía otro mensaje difundido entre vecinos.
En algunos audios incluso se mencionaba una supuesta orden criminal para incendiar más vehículos durante el día y provocar ataques para sembrar terror entre la población.
La veracidad de esos mensajes aún no ha sido confirmada.
Pero el miedo ya estaba instalado.
Mientras tanto, autoridades federales mantenían silencio oficial sobre la supuesta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes.
Ningún comunicado.
Ninguna confirmación pública.
Solo operativos en curso y carreteras vigiladas por militares.
Si la información preliminar resulta cierta, la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación representaría uno de los golpes más significativos contra el narcotráfico en las últimas décadas.
Pero también podría desencadenar una nueva ola de violencia.
Porque en el mundo del crimen organizado, la muerte de un jefe nunca significa el final de la guerra.
A veces es apenas el principio.

