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El video de las 5:24 y la mochila: así captaron a Diego Sebastián antes del crimen

A las 5:24 de la tarde, una figura aparentemente intentaba pasar desapercibida dentro de un exclusivo complejo residencial de Atizapán.

Chamarra negra, gorra, lentes y una mochila. Según las versiones difundidas sobre la investigación, quien aparece en esas imágenes sería Diego Sebastián “N”, actualmente detenido por su posible relación con el multihomicidio de Jonathan Samuel Meléndez y su familia.

Jonathan, tecladista vinculado con la banda mexicana Camilo Séptimo, fue encontrado sin vida junto con su esposa, su hija de tres años y una joven empleada doméstica.

La tragedia ocurrió dentro de un penthouse ubicado en el noveno piso de la Torre 4. Un niño de aproximadamente cinco años sobrevivió después de esconderse en una de las habitaciones.

Las nuevas imágenes obtenidas por Milenio se han convertido en una de las piezas más llamativas de la reconstrucción. No muestran el momento del ataque, pero sí permiten ubicar a un hombre señalado por las autoridades antes de que ocurriera la tragedia.

De acuerdo con la información proporcionada, Diego Sebastián habría mantenido una relación comercial con Jonathan relacionada con la renta de propiedades mediante plataformas digitales.

Esa relación adquiere especial relevancia porque, según las versiones difundidas, ambos habrían tenido diferencias por un supuesto conflicto económico. Se ha mencionado incluso una posible intención de defraudar al músico, aunque este extremo deberá ser acreditado mediante la investigación correspondiente.

El acceso al complejo tampoco parece ser un detalle menor.

La zona contaba con vigilancia permanente y, según el reporte, Diego Sebastián habría podido ingresar porque existía una relación previa con Jonathan. Después habría tomado el elevador rumbo al departamento.

A partir de ese momento comienza una parte de la historia que todavía no ha sido completamente explicada.

Las versiones difundidas sostienen que los integrantes de la familia fueron sometidos y atados, mientras el menor logró ocultarse. Posteriormente, las autoridades encontraron los cuerpos de las víctimas en diferentes espacios del inmueble.

La esposa de Jonathan se encontraba embarazada, un elemento que ha provocado especial indignación entre quienes han conocido los detalles del caso.

La hija de tres años también fue localizada sin vida. La trabajadora doméstica, identificada en el reporte como Alexis, habría sido encontrada maniatada en una habitación.

Jonathan fue localizado en uno de los sillones de la sala, también atado. Los reportes hablan de heridas provocadas por arma de fuego en las víctimas, aunque los detalles exactos de la mecánica del crimen deberán establecerse mediante los peritajes oficiales.

Incluso el perro de la familia habría sido asesinado. La presencia de otro animal entre las víctimas de la violencia ha añadido un elemento particularmente perturbador a una escena que ya había generado conmoción.

Mientras el niño permanecía escondido, la vivienda se convertía en el escenario de un crimen cuya secuencia todavía intenta ser reconstruida por los investigadores.

Y la gran pregunta permanece abierta: qué ocurrió exactamente después de que Diego Sebastián fue captado entrando al complejo, quién más pudo haber intervenido, qué buscaban dentro del inmueble y si el supuesto conflicto comercial fue realmente el origen del ataque o apenas una parte de una historia mucho más compleja que todavía no ha salido a la luz.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México informó posteriormente sobre la detención de Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”. Ambos quedaron a disposición de las autoridades mientras continúa la investigación para determinar su grado de participación.

Gerardo habría sido señalado como posible cómplice, aunque su responsabilidad tampoco puede considerarse establecida únicamente por una acusación o una detención.

El supuesto móvil económico aparece así como una de las líneas que deberán ser examinadas. Pero hasta que existan pruebas concluyentes y una determinación judicial, no puede afirmarse que esa haya sido definitivamente la razón del ataque.

El inmueble permanece bajo resguardo policial y con sellos de aseguramiento, mientras se prevé la continuidad de las diligencias periciales.

Las cámaras podrían aportar más información. También podrían hacerlo los teléfonos, registros de acceso, comunicaciones y cualquier evidencia localizada dentro o fuera del departamento.

Por ahora, aquella imagen aparentemente rutinaria del elevador tiene otro significado.

Un hombre entra a un complejo vigilado, lleva una mochila y cubre parcialmente su identidad. Minutos después, según la reconstrucción presentada, comenzaría una cadena de acontecimientos que terminaría con cuatro personas asesinadas y un menor convertido en el único sobreviviente directo de aquella escena.

La investigación tendrá que determinar si el video representa solamente el inicio de una secuencia criminal o si contiene pistas todavía no interpretadas sobre lo que realmente ocurrió aquella tarde.

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