El mensaje del “besito de buenas noches”: la nueva denuncia contra Ricardo Orrego reabre un expediente que nunca terminó de cerrarse

Hay historias que no comienzan con una denuncia. Empiezan con un gesto que, en ese momento, parece insignificante. Una fotografía, un saludo amable o un mensaje inesperado pueden convertirse, con el paso del tiempo, en el primer eslabón de una cadena que solo adquiere sentido cuando otras personas cuentan experiencias sorprendentemente parecidas.
Eso es precisamente lo que ocurre ahora con el caso de Ricardo Orrego. Mientras el expediente administrativo conocido durante los últimos meses continúa siendo objeto de análisis, una nueva voz decidió añadir su propio relato y, con él, reconstruir un episodio ocurrido varios años antes de que el tema llegara al debate público.
Laura Daniela Murillo aseguró que tenía apenas 21 años cuando ingresó como practicante profesional a Blue Radio en 2022. Como muchos estudiantes de comunicación, veía aquella oportunidad como el primer paso para construir una carrera dentro de uno de los medios más importantes del país.
Según su testimonio, conocía perfectamente quién era Ricardo Orrego antes de coincidir con él. Lo identificaba como una figura reconocida del periodismo deportivo colombiano, alguien cuya presencia dentro de la redacción despertaba admiración entre quienes apenas comenzaban su vida profesional.
Todo habría comenzado, según explicó, con una fotografía tomada durante una jornada laboral. Murillo contó que fue ella quien pidió la imagen, un gesto que describió como completamente normal para alguien que admiraba la trayectoria de un periodista conocido.
Minutos después ocurrió algo que, en ese instante, no interpretó como una señal de alarma. Relató que recibió un mensaje de WhatsApp enviado por el propio Orrego solicitándole que le compartiera aquella fotografía.

El intercambio parecía inofensivo. Sin embargo, de acuerdo con su versión, esa conversación marcó el inicio de una comunicación que poco a poco habría dejado de ser estrictamente profesional.
Murillo sostuvo que, con el paso de los días, comenzaron los acercamientos físicos que ella describe como incómodos. Afirmó que el periodista solía acercarse cuando coincidían en los pasillos, sujetándola por la cintura o buscando cualquier oportunidad para permanecer cerca de ella.
También aseguró que, en varias ocasiones, recibió invitaciones para que él la llevara a su casa después de los turnos nocturnos. Según explicó, rechazó cada una de esas propuestas porque ya percibía que el interés iba más allá de una simple relación laboral.
La historia adquiere otro matiz cuando sitúa los hechos en enero de 2023. Después del Mundial de Catar, Orrego habría regresado al país y, siempre según el relato de la denunciante, insistió en entregarle un supuesto regalo que decía haber traído para ella.
Murillo explicó que intentó evitar ese encuentro durante varios días. No obstante, finalmente accedió después de que el periodista, según sus palabras, insistiera repetidamente y le asegurara que únicamente quería entregarle un detalle.
Según la entrevista concedida a Brava News, ambos terminaron en una oficina donde Orrego le entregó un chocolate y un pequeño recuerdo relacionado con el viaje. La conversación, afirmó, comenzó hablando sobre sus aspiraciones profesionales antes de cambiar de tono.
La practicante aseguró que el periodista le ofreció ayudarla a crecer dentro del medio. Sin embargo, sostiene que esa supuesta ayuda fue acompañada de insinuaciones personales que ella interpretó como una condición implícita para mantener aquella cercanía.
También describió un episodio ocurrido al despedirse de la reunión. Según su versión, recibió un abrazo durante el cual Orrego habría realizado comentarios sobre su apariencia física que ella consideró inapropiados y profundamente incómodos.
Después de aquel encuentro, explicó que las comunicaciones continuaron fuera de la oficina. Relató que el periodista le escribía durante las noches y que algunos mensajes incluían invitaciones para encontrarse dentro de las instalaciones del medio.
Entre las capturas divulgadas por distintos medios aparece una frase que ha terminado convirtiéndose en uno de los elementos más comentados de esta nueva denuncia. “Estoy al lado de la máquina de dulces… ¿quieres venir?, nos damos un besito de buenas noches”, habría escrito, según el material presentado por la denunciante.
Otro mensaje, igualmente citado por diversos reportes periodísticos, decía: “Te intranquilizo, eso es lo que me gusta generar en ti”. Hasta el momento, esas conversaciones forman parte de la documentación aportada por Murillo como respaldo de su versión de los hechos.
La periodista explicó que nunca denunció públicamente la situación mientras permanecía como practicante. Según dijo, temía que nadie creyera su relato debido a la posición que ocupaba Orrego dentro del medio y a la influencia que él ejercía en el ámbito deportivo.
Ese detalle conecta directamente con uno de los hallazgos más relevantes contenidos en la inspección realizada por el Ministerio del Trabajo en agosto de 2023. El documento identificó que los practicantes y colaboradores vinculados mediante convenios externos constituían uno de los grupos con menor protección frente a eventuales situaciones de acoso.
De acuerdo con la información publicada posteriormente por varios medios, aquella inspección dejó registrados llamados de atención relacionados con presuntas conductas de acercamientos físicos no consentidos atribuidas a Orrego. También habría evidenciado la ausencia de un protocolo suficientemente amplio para atender denuncias de personal no vinculado directamente mediante contrato laboral.
Ese vacío institucional se convirtió posteriormente en uno de los principales focos del debate. Más allá de las conductas atribuidas al periodista, comenzaron a surgir preguntas sobre la capacidad de la empresa para responder oportunamente cuando aparecían las primeras señales de alerta.
Según los documentos divulgados por la prensa, el Ministerio también identificó múltiples quejas adicionales relacionadas con el ambiente laboral. Varias de esas manifestaciones permanecieron bajo reserva debido a que las personas involucradas solicitaron mantener protegida su identidad.
La cronología resulta particularmente relevante. Primero apareció la inspección administrativa en 2023, luego un segundo llamado interno registrado en 2025 y, finalmente, durante marzo de 2026 comenzaron a hacerse públicos distintos testimonios periodísticos que terminaron exponiendo el caso ante toda la opinión pública.
Fue entonces cuando investigaciones publicadas por Infobae empezaron a reunir relatos de mujeres que describían experiencias similares. Algunas denunciantes afirmaron haber recibido advertencias previas de compañeras antes incluso de conocer personalmente al periodista.

Posteriormente aparecieron nuevas publicaciones en otros medios, entre ellos Publimetro y Brava News, que ampliaron el número de testimonios conocidos. La coincidencia entre varias versiones independientes fue uno de los elementos que más llamó la atención de quienes seguían el desarrollo del caso.
Naturalmente, la existencia de múltiples testimonios no sustituye las decisiones que correspondan a las autoridades competentes. Cada declaración conserva su propio valor probatorio y deberá ser evaluada dentro de los procedimientos legales que eventualmente se adelanten.
Y es precisamente esa acumulación de relatos separados por años, protagonizados por personas que aseguran no conocerse entre sí, respaldados además por documentos administrativos previos y desarrollados dentro del mismo entorno laboral, la que terminó transformando un conjunto de episodios aparentemente aislados en un expediente cuya dimensión institucional hoy genera muchas más preguntas de las que existían cuando apareció la primera denuncia pública.
Mientras tanto, la salida de Ricardo Orrego de Caracol Televisión durante marzo de 2026 marcó un punto de inflexión para el caso. Sin embargo, esa decisión empresarial no vino acompañada de una explicación pública detallada sobre las conclusiones internas alcanzadas por la compañía.
Hasta el cierre de esta historia, Orrego no había respondido públicamente a las declaraciones formuladas por Laura Daniela Murillo ni emitido una versión específica respecto a los mensajes y comportamientos que distintas denunciantes le atribuyen. Ese silencio, jurídicamente, no constituye una admisión de responsabilidad, aunque tampoco modifica la existencia de los testimonios ni de la documentación administrativa previamente conocida.
La evolución del expediente dependerá ahora de las autoridades competentes. Si nuevas investigaciones administrativas o judiciales deciden profundizar en los hechos relatados por las denunciantes, será ese proceso institucional el que determine el alcance de las responsabilidades correspondientes.
Por ahora, la historia continúa escribiéndose. Cada nuevo testimonio parece completar una parte del rompecabezas, pero también deja la impresión de que todavía existen capítulos que permanecen fuera de la vista pública y que solo podrían conocerse cuando otras voces decidan contar lo que, hasta ahora, permaneció en silencio.
