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Alias Fabián cae en Venezuela: el menor vinculado al crimen de las hermanas Hernández mu*re tras enfrentarse a la policía

El rastro terminó lejos de Colombia, pero la historia comenzó en Malambo, un municipio del Atlántico que todavía intenta comprender cómo un crimen tan brutal pudo nacer entre jóvenes que apenas comenzaban su vida. Durante semanas, el nombre de alias Fabián circuló en expedientes judiciales, testimonios y reportes policiales como una de las piezas clave en el asesinato de las hermanas Sheerydan Sofía y Keyla Nicolle Hernández Noriega.

Tenía apenas 17 años.

Y estaba prófugo.

Las autoridades colombianas lo señalaban como uno de los presuntos implicados en el doble homicidio que estremeció a la región, un caso que se convirtió rápidamente en símbolo de la violencia juvenil y del oscuro entramado de bandas que operan en barrios periféricos del Caribe colombiano.

Pero el rastro no se detuvo en el Atlántico.

Tras los hechos, el adolescente habría cruzado la frontera con destino a Venezuela, en un intento desesperado por escapar del cerco judicial que comenzaba a cerrarse en Colombia. Durante días, investigadores siguieron pistas fragmentadas, llamadas telefónicas, comentarios de conocidos y posibles contactos que apuntaban a que el joven se escondía en la ciudad de Maracaibo.

Finalmente apareció una pista concreta.

El sector El Despertar.

Allí, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, agentes del Cuerpo Policial Bolivariano del estado Zulia comenzaron a rastrear la presencia de un joven que coincidía con la descripción física del sospechoso buscado por el crimen de las hermanas Hernández.

La comunidad jugó un papel clave.

Algunos vecinos alertaron a las autoridades tras reconocer a un muchacho que había llegado recientemente al sector y que evitaba cualquier contacto con los residentes. El dato activó un operativo discreto, diseñado para confirmar si se trataba del adolescente buscado por las autoridades colombianas.

Los uniformados lo localizaron.

El momento del encuentro fue breve.

Y violento.

Según el reporte oficial de la policía venezolana, cuando los agentes intentaron interceptarlo, el menor reaccionó de inmediato. Corrió hacia una vivienda cercana intentando refugiarse dentro de la propiedad, mientras los uniformados intentaban cerrar el cerco.

Entonces ocurrió lo inesperado.

Disparó.

El informe policial señala que el joven abrió fuego contra los agentes sin mediar palabra, obligando a los uniformados a responder al ataque. En el intercambio de disparos, alias Fabián resultó gravemente herido y fue trasladado de urgencia al Centro de Diagnóstico Integral de La Chamarreta.

Murió minutos después.

Con su muerte se cierra una de las rutas de escape que había tomado uno de los presuntos implicados en el crimen que conmocionó a Malambo. Sin embargo, lejos de terminar la historia, el operativo dejó nuevas piezas clave para la investigación.

En el lugar fueron incautados una pistola calibre .380 y un teléfono celular.

Dos objetos.

Dos posibles fuentes de información.

El arma será sometida a análisis balísticos para determinar si fue utilizada en otros hechos violentos, mientras que el teléfono podría revelar comunicaciones, contactos y movimientos del adolescente durante los días posteriores al crimen.

Las autoridades colombianas esperan que ese dispositivo permita reconstruir parte del rompecabezas.

Porque la investigación sigue abierta.

El asesinato de las hermanas Hernández continúa bajo la lupa de los investigadores, quienes ya han logrado capturas importantes dentro del caso. Entre los detenidos figura Juan David Taboada, conocido como alias Tata, así como otro menor identificado como alias El Mono, quien actualmente permanece en un centro de reeducación mientras avanza el proceso judicial.

Pero aún quedan preguntas.

Muchas preguntas.

Los investigadores intentan determinar si existieron más personas involucradas en el crimen, si hubo algún tipo de planificación previa y cuál fue exactamente el rol de cada uno de los jóvenes que participaron en los hechos.

También buscan entender qué ocurrió durante las horas previas al asesinato y cómo se tomó la decisión de acabar con la vida de las dos adolescentes.

La muerte de alias Fabián agrega una capa más de misterio al caso.

Porque con él desaparece una voz que pudo haber explicado lo ocurrido.

Ahora el peso de la investigación recae sobre los sobrevivientes del expediente, las pruebas forenses y los rastros digitales que aún pueden reconstruir lo sucedido aquella noche.

Malambo sigue esperando respuestas.

Las familias también.

Y la justicia todavía intenta cerrar una historia que comenzó con una desaparición y terminó convertida en uno de los crímenes más impactantes del año en la región Caribe.

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