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Penthouse de Atizapán: las horas clave que reconstruyen la tragedia del 1 de septiembre

Hay escenas que parecen imposibles de reconstruir hasta que los minutos empiezan a encajar. En el caso del penthouse de Atizapán, cámaras, registros y declaraciones permiten seguir una ruta que todavía contiene zonas sin respuesta.

La investigación señala a Diego Sebastián Rosen Ferlini, de 51 años, como presunto responsable del multihomicidio. Se encuentra bajo prisión preventiva mientras avanza el proceso, por lo que la responsabilidad penal definitiva deberá ser determinada por un juez.

La relación entre Rosen Ferlini y Jonathan Meléndez no habría comenzado aquel día. Ambos eran socios en un negocio relacionado con la administración de propiedades destinadas a rentas vacacionales en distintos puntos de México.

Con el tiempo, la relación empresarial se habría deteriorado. Según la información proporcionada, una deuda cercana a 300 mil pesos habría terminado convirtiéndose en el punto inmediato de una confrontación que culminó dentro de la vivienda.

Pero los indicios conocidos sugieren que aquella tarde no comenzó cuando Rosen llegó al edificio. Días antes, según la declaración atribuida a su chofer, habría encargado cinta industrial, cinchos, guantes y desarmadores.

Gerardo Cisneros Bejarano habría explicado a los investigadores que Rosen le dijo que necesitaba esos objetos para cobrar un dinero relacionado con criptomonedas. La fiscalía los habría vinculado posteriormente con la inmovilización de las personas encontradas dentro del departamento.

El 1 de septiembre, Cisneros habría recogido a Rosen en la Ciudad de México. Desde allí se dirigieron hacia el fraccionamiento Grand View, en la zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza.

A las 17:24 horas, una cámara del elevador registró a Rosen subiendo solo. Vestía ropa oscura, llevaba lentes, gorra y una mochila.

No habría tenido que forzar ninguna puerta. Su relación previa con la familia permitió que ingresara al complejo y posteriormente al departamento sin provocar una alerta inmediata.

Ese detalle es uno de los primeros elementos que complican la hipótesis de un encuentro completamente fortuito. Rosen conocía a la familia y habría podido utilizar esa confianza para acceder al lugar.

Dentro de la vivienda se encontraban Ana Paula Barragán, su hija Sofía, de tres años, y Aleida Romero, trabajadora del hogar de 21 años. Jonathan todavía no había regresado.

La cronología disponible sitúa el comienzo de la agresión poco después de la llegada de Rosen. Según los reportes proporcionados, las primeras víctimas fueron sometidas e inmovilizadas.

Incluso el perro de la familia habría sido atado. La hipótesis de los investigadores es que el animal fue neutralizado para evitar que sus ladridos alertaran a los vecinos.

Ana Paula y Sofía fueron localizadas posteriormente en el baño principal. Ambas presentaban heridas de arma de fuego en la cabeza, según la reconstrucción forense incluida en la información proporcionada.

Aleida fue encontrada en otra habitación. Según los reportes, habría recibido un disparo en la espalda.

Pero en algún punto de esa secuencia ocurrió algo que permitió que un niño sobreviviera. El hijo mayor de Jonathan, de seis años, habría conseguido permanecer escondido durante horas.

La información disponible indica que el menor estaba en una habitación secundaria. No está completamente establecido públicamente en qué momento exacto se ocultó ni cuánto tiempo permaneció allí antes de ser localizado.

Entre las 18:30 y las 19:30, Rosen habría continuado dentro del departamento. Según la reconstrucción, habría revisado cajones y muebles en busca de dinero y otros objetos.

Las imágenes posteriores mostraron precisamente esa escena. Cajones abiertos, muebles revisados y diferentes espacios de la vivienda aparentemente registrados de manera exhaustiva.

Ese comportamiento es relevante porque amplía la duración del episodio. No se trataría únicamente de una confrontación de pocos minutos, sino de una permanencia prolongada dentro del inmueble.

Jonathan llegó después de las 19:30. Según la reconstrucción, encontró una situación que desconocía y se produjo una confrontación con Rosen relacionada con el supuesto adeudo.

Cerca de las 19:40, Jonathan habría recibido un disparo en la cabeza. Para entonces, las otras víctimas ya se encontraban dentro del departamento.

Hay otro dato que modifica la lectura de aquella tarde. Horas antes, Jonathan habría advertido a un amigo identificado como Freddy que tenía problemas con Rosen y le pidió que buscara ayuda si dejaba de comunicarse.

Cuando el silencio se prolongó, Freddy habría acudido al fraccionamiento. Su llegada representa uno de los momentos más delicados de la cronología porque, según las versiones disponibles, la seguridad llegó a acercarse al departamento.

Los elementos de seguridad habrían tocado la puerta y preguntado si todo estaba bien. Desde el interior se habría producido una respuesta que permitió que se retiraran.

No está completamente confirmado cómo ocurrió esa interacción ni quién respondió exactamente. Sin embargo, el episodio plantea una pregunta inevitable: ¿qué habría sucedido si aquella primera intervención hubiera terminado con un ingreso al departamento?

Pasaron varias horas antes de que la escena fuera descubierta por completo. Alrededor de las 23:00 horas, según la reconstrucción proporcionada, personas cercanas habrían conseguido ingresar y encontrado el departamento revuelto.

La llamada a las autoridades se realizó entonces. Cerca de las 23:50, agentes y peritos llegaron para asegurar el lugar y comenzar las diligencias.

Fue durante esa inspección cuando apareció una señal inesperada. Los agentes habrían escuchado el llanto de un menor y encontraron al niño escondido debajo de una cama.

Había permanecido oculto durante horas, mientras en otras habitaciones se desarrollaba una tragedia que nadie fuera del departamento podía dimensionar, y fue precisamente aquel silencio el que habría permitido encontrarlo con vida.

El menor fue localizado físicamente ileso y quedó bajo protección especializada. Por su edad, su participación en la investigación deberá manejarse bajo protocolos especiales.

Después comenzó la segunda parte de la historia: la huida. Según las versiones disponibles, Rosen salió del fraccionamiento acompañado por Cisneros.

La reconstrucción de ese recorrido presenta algunas discrepancias. Una versión señala que Rosen habría regresado inicialmente hacia la Ciudad de México, mientras otros reportes sitúan su captura posteriormente sobre la carretera México-Toluca, cerca de La Marquesa.

Las autoridades han confirmado que ambos fueron detenidos en operativos coordinados. Gerardo habría sido localizado primero y Rosen posteriormente, aunque los detalles exactos de las horas intermedias todavía presentan diferencias entre las fuentes.

Las cámaras de videovigilancia tuvieron un papel importante en la identificación y seguimiento. Los registros del fraccionamiento, combinados con sistemas urbanos del Estado de México y Ciudad de México, permitieron reconstruir parte del desplazamiento.

También apareció el registro de la licencia de conducir de Cisneros. Ese documento habría facilitado a los investigadores relacionar al vehículo con las personas que habían ingresado al complejo.

El caso, sin embargo, todavía contiene espacios que no tienen una respuesta pública definitiva. El punto exacto de la captura de Rosen, sus movimientos durante determinadas horas y algunos detalles ocurridos dentro del departamento siguen dependiendo de la investigación judicial.

Por eso, reconstruir minuto a minuto no significa afirmar que todo está resuelto. Significa ordenar las piezas disponibles y distinguir entre aquello respaldado por registros y aquello que todavía procede de versiones o declaraciones que deberán ser corroboradas.

La tragedia dejó cuatro víctimas mortales y un menor que sobrevivió escondido durante horas. También dejó una investigación que intenta determinar no solo qué ocurrió, sino cómo pudo desarrollarse durante tanto tiempo sin que el exterior conociera la magnitud de lo que estaba sucediendo.

Y mientras el proceso judicial continúa, una pregunta permanece abierta: ¿cuántos de los minutos decisivos de aquella tarde todavía no han sido explicados completamente?

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