Extranjero Regaña A Dos Mexicanas Por Platicar Y Reír En Un Café De La Roma Norte: “Parecen Niñas De Ocho Años”

A ver, a ver, a ver… ¿en qué momento reírse con una amiga en un café se volvió un delito en nuestro propio país? Porque eso es lo que parece después de ver este video.
La escena ocurrió en una cafetería de la colonia Roma Norte, en la Ciudad de México. Dos mujeres mexicanas estaban tomando algo, platicando y riendo, como hacemos todos los días en cualquier café, fonda o banqueta de este país. De pronto, un hombre extranjero se acercó a reclamarles.
Según se ve en el video, el señor les pidió que bajaran la voz. Pero no se quedó ahí. Les dijo que se estaban comportando como niñas de ocho años y, para rematar, aseguró que la cafetería no es un espacio público. O sea, según él, ahí había que estar calladitos, a su modo.
Las imágenes corrieron como pólvora en redes sociales y encendieron un debate que en la capital ya está a flor de piel: la gentrificación. En los últimos años, colonias como la Roma y la Condesa se han llenado de residentes extranjeros que llegan atraídos por precios que, para ellos, son baratos. Y con ellos han llegado también historias de rentas que se disparan, vecinos desplazados y, de vez en cuando, escenas como esta, donde parece que el mexicano es el que sobra en su propia casa.
No es el primer caso. En septiembre se hizo viral una extranjera que confrontó a una barista por usar una diadema mexicana en las fiestas patrias. Y hace unas semanas, un influencer contó cómo un hombre le exigió que hablara en inglés mientras grababa en la calle. Cada video suma a la misma sensación: algunos visitantes olvidan dónde están.
Ojo, que no se malinterprete: México es un país que recibe con los brazos abiertos. Tenemos fama de hospitalarios y nos sentimos orgullosos de eso. La mayoría de extranjeros que vienen respetan, aprenden y se enamoran de nuestra cultura. Pero la hospitalidad tiene un límite, y se llama respeto.
Nosotros somos así: hablamos fuerte, reímos con ganas, nos abrazamos en público. Y no es mala educación. Es nuestra forma de vivir. El que viene a México y quiere silencio, tal vez se equivocó de país.



