Juez Deja Libre A Acusado De Quitarle La Vida A Un Trailero… Por Un Error En Un Número De La Cédula De Su Abogado

Les juro que leí esta noticia tres veces porque pensé que era broma. No lo es. Y por eso estoy que no me calienta ni el sol.
Pasó en Chihuahua. El 7 de octubre, agentes de la Agencia Estatal de Investigación detuvieron con orden de aprehensión a Lorenzo Rafael P., señalado de haberle quitado la vida a un operador de camión. Un trabajador del volante, de esos que se parten el lomo en la carretera para mantener a su familia.
El caso llegó a audiencia. Y el martes, el juez Juan Pablo Campos López decidió no vincularlo a proceso y dejarlo en libertad. ¿La razón? Atención: en la declaración del acusado había un error en un número de la cédula profesional de su abogado defensor. Según el juez, por ese detalle no podía tomar en cuenta esa declaración, porque hacerlo violaría los derechos del detenido.
Un número. Un solo número mal escrito en un papel. Y un hombre acusado de quitar una vida sale caminando por la puerta.
La reacción no se hizo esperar. Los transportistas inundaron las redes con publicaciones señalando que existen evidencias para demostrar la responsabilidad del acusado, y cuestionando duramente la actuación del juez. Y no es la primera vez que este juzgador está en la mira. El mismo juez llevó otro caso polémico: el de un hombre acusado de homicidio imprudencial con agravantes, por la muerte de un señor de 64 años en agosto. Primero se le dictó prisión preventiva, pero en una audiencia posterior, realizada en el hospital donde estaba internado, el juez se la cambió por arresto domiciliario. Resultado: tampoco pisó la cárcel.
Yo sé que el debido proceso existe para proteger a inocentes, y está bien que así sea. Pero cuando la justicia se cae por un error de captura, la pregunta es inevitable: ¿quién revisa los papeles? ¿Y quién le explica a la familia de ese trailero que el caso se vino abajo por un número?
Ojalá la Fiscalía actúe rápido y corrija. Porque si no, el mensaje es clarísimo: en México, a veces vale más un número mal escrito que la vida de un trabajador.


