Alfredo Adame Recibe Su Sentencia Por Discriminar A La Mamá De Gustavo Adolfo Infante… Y Dice Que “No Aprendió Nada”

Pues ya se dictó la sentencia, y como dicen en mi pueblo: el que nace para tamal, del cielo le caen las hojas. Alfredo Adame sigue siendo Alfredo Adame.
Para quien no siguió la historia, les hago el resumen rapidito. En 2022, durante una entrevista en televisión, el actor se refirió con un insulto racista a doña Elvia Inés Seañez, la mamá del periodista Gustavo Adolfo Infante. Una señora mayor que no tenía nada que ver en el pleito entre los dos. Infante no se quedó callado y llevó el caso a la Fiscalía. Cuatro años después, el 8 de octubre, un juez de la Ciudad de México declaró culpable a Adame del delito de discriminación.
El jueves 15 de octubre llegó el momento de saber el castigo. Y no, no habrá cárcel. La condena consiste en trabajo comunitario y una multa. Aquí hay un detalle curioso: algunos medios hablan de 33 horas de servicio y una multa de más de 67 mil pesos, mientras que el propio Adame aseguró que son 33 jornadas de trabajo social y unos 6 mil pesos. Lo sabremos con certeza cuando se lea la sentencia por escrito, que según los abogados será a finales de octubre.
¿Y cómo reaccionó el actor? Muy a su estilo. Dijo que a lo mejor le toca podar pasto en algún parque, que está evaluando apelar, y que lo culpan por discriminar pero no por mentir. Y cuando le preguntaron qué había aprendido de todo esto, respondió sin pena alguna: “No aprendí nada”.
Mientras tanto, del otro lado, la defensa de Infante también piensa apelar porque considera que había elementos para una pena mayor. Además, el periodista ya advirtió que vienen nuevas demandas por daño moral.
Yo les soy sincero: más allá de la multa o las horas de servicio, lo que más me duele de esta historia es la actitud. Una disculpa sincera a esa señora habría valido más que cualquier sentencia. Pero bueno, dicen que el orgullo es el último en morir. Ojalá que esos días podando parques le den tiempo para reflexionar… aunque él diga que no.




