AMENAZADO POR EL CASO DE MIGUEL URIBE: HABLA EL JUEZ QUE JUDICIALIZÓ A ALIAS ‘EL COSTEÑO’

Hubo un momento en que la entrevista dejó de parecer una conversación sobre justicia y se convirtió en el relato de una vida acostumbrada a desafiar lo improbable.
José Alejandro Hoffman, juez de la República, habló sobre las amenazas que, según su propio testimonio, recibió después de participar en la judicialización de Elder José Arteaga, alias ‘El Costeño’, dentro del proceso relacionado con el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay.
Su relato no comenzó en los tribunales ni con el caso que puso su nombre bajo atención pública.
Comenzó mucho antes, cuando era un niño con parálisis infantil y los pronósticos médicos parecían marcarle un futuro limitado.
Hoffman contó que durante su infancia tuvo que enfrentar dificultades para movilizarse y que permaneció durante años dependiendo de otras personas para actividades que para muchos resultaban cotidianas.
A los 14 años, sin embargo, empezó a intentar caminar por su propia cuenta utilizando un bastón deportivo que le había dado un tío.
Según su relato, practicó en privado hasta conseguir algo que incluso quienes lo conocían tuvieron dificultades para creer: volver a caminar.
El recuerdo de aquel momento aparece como uno de los episodios centrales de una historia que el propio juez presenta como una sucesión de obstáculos y oportunidades.
Pero la discapacidad no fue el único golpe que marcó su vida.
Hoffman también habló de la muerte de su madre, ocurrida después de una enfermedad que, según explicó, avanzó durante apenas tres meses.

Posteriormente, la mujer con la que planeaba casarse murió en un accidente de tránsito, otra pérdida que terminó incorporándose a una trayectoria personal atravesada por el duelo.
A esos episodios se sumaron etapas de desempleo, dificultades económicas, robos y otras circunstancias que, de acuerdo con su testimonio, pusieron a prueba su capacidad para continuar adelante.
El juez sostiene que esas experiencias terminaron modificando su manera de interpretar el dolor.
En lugar de preguntarse únicamente por qué ocurren las tragedias, afirma que aprendió a preguntarse para qué podían servir y qué significado podía encontrar después de ellas.
Esa filosofía ocupa un lugar importante en el libro de memorias que presentó durante la entrevista, titulado “Un juez contra el diagnóstico, el dolor y la muerte”, según la referencia hecha durante la conversación.
Hoffman explicó que inicialmente no tenía intención de escribir sus memorias, pero aceptó hacerlo después de recibir una invitación del Círculo de Lectores.
El propósito, según dijo, no sería únicamente contar su vida, sino dejar un testimonio sobre las circunstancias personales y sociales que le correspondió enfrentar.
Sin embargo, el capítulo que actualmente genera mayor interés está relacionado con su trabajo como juez y con el proceso contra alias ‘El Costeño’.
Durante la entrevista, Hoffman afirmó que después de intervenir judicialmente en ese caso recibió amenazas que interpretó como un intento de intimidación contra su integridad.

También vinculó esas amenazas con un ambiente de fuerte polarización política y señaló, según su versión, que sectores vinculados al movimiento político del presidente Gustavo Petro habrían realizado llamados contra él.
Es importante distinguir aquí entre el testimonio ofrecido por el juez y hechos que puedan considerarse judicialmente establecidos, porque la entrevista no aporta por sí sola pruebas que permitan atribuir una responsabilidad criminal a personas concretas.
Hoffman aseguró además que anteriormente había sufrido un episodio violento en plena calle, en 2021, durante el cual, según su relato, varias personas intentaron intimidarlo y golpearle las manos con un martillo.
Dijo que aquella agresión tuvo consecuencias físicas y que desde entonces arrastra problemas permanentes en la espalda.
Pese a esos antecedentes, el juez aseguró que no vive dominado por el miedo.
Su explicación resulta particularmente llamativa porque también contó haber estado cerca de la muerte después de un accidente ocurrido durante una audiencia relacionada con el caso del joven Jaime Esteban Moreno.
Según explicó, sufrió una fractura grave en una pierna y posteriormente atravesó una rehabilitación compleja que incluyó un episodio cardiovascular que pudo haber comprometido su vida.
La suma de esos acontecimientos ayuda a comprender por qué Hoffman insiste en una idea repetida durante la conversación: los límites, en su opinión, no siempre están determinados por las circunstancias.
También citó al psiquiatra y filósofo Viktor Frankl para explicar su manera de afrontar las adversidades, especialmente la diferencia entre no poder escoger lo que ocurre y sí poder decidir cómo responder ante ello.
Ese planteamiento adquiere otra dimensión cuando se coloca junto a las amenazas que ahora denuncia.

Porque el hombre que asegura haber aprendido a convivir con el miedo desde la infancia se encuentra nuevamente frente a una situación en la que su integridad aparece mencionada públicamente.
Y es precisamente ahí donde el relato personal se cruza con un caso judicial de enorme sensibilidad nacional.
El asesinato de Miguel Uribe Turbay provocó una fuerte conmoción en Colombia y abrió una investigación en la que diferentes personas han sido vinculadas a través de distintas actuaciones judiciales.
La participación de un juez en una etapa de ese proceso lo coloca inevitablemente dentro de un escenario de presión institucional, mediática y política.
No obstante, una amenaza denunciada y una eventual responsabilidad detrás de ella son asuntos distintos que requieren investigación y pruebas.
El propio Hoffman parece asumir esa tensión cuando afirma que, pese a lo ocurrido, no siente temor por su vida y prefiere concentrarse en sus funciones.
Hay una frase que resume el momento más intenso de la entrevista: desde una infancia marcada por la parálisis, pasando por la muerte de su madre, la pérdida de su prometida, un accidente grave y episodios de violencia, Hoffman asegura que ha aprendido a mirar la muerte sin permitir que el miedo determine sus decisiones.
Su historia, por tanto, no puede reducirse solamente a la amenaza relacionada con alias ‘El Costeño’.
Detrás del juez que hoy aparece asociado a uno de los procesos más delicados de Colombia existe una biografía construida alrededor de la discapacidad, el duelo, la recuperación y la insistencia en continuar.
El libro busca precisamente convertir esa experiencia en un mensaje para otras personas que atraviesan circunstancias difíciles.
Hoffman también reveló que las ganancias de la publicación serían destinadas a personas con discapacidad, iniciativa que presentó como una cuestión de conciencia y no simplemente como una obra de caridad.
Al final de la entrevista, su mensaje fue directo: no rendirse y aprender a enfrentar el miedo.
Pero mientras sus palabras apuntan hacia la resiliencia personal, queda abierta otra cuestión de naturaleza completamente distinta: qué ocurrió exactamente detrás de las amenazas que denunció y quiénes estuvieron realmente involucrados.
Hasta ahora, lo expuesto en la conversación corresponde principalmente al testimonio del propio juez y a las circunstancias descritas por él.
Cualquier conclusión sobre los responsables de una eventual intimidación deberá depender de las investigaciones y de evidencias verificables.
Mientras tanto, la historia de Hoffman deja una paradoja difícil de ignorar: un hombre que pasó buena parte de su infancia luchando por caminar terminó ocupando una silla desde la cual debía tomar decisiones que ahora, según su versión, han vuelto a poner su propia seguridad en discusión.
