CAYÓ EL TERCERO: El fin de alias Fabián, implicado en el caso de las hermanas Hernández

El caso que estremeció a la costa caribeña de Colombia acaba de dar un giro internacional inesperado. Las autoridades venezolanas confirmaron la muerte de Aldelso Fabián Nava Arias, conocido como alias Fabián, un adolescente de 17 años señalado como uno de los implicados clave en el asesinato de las hermanas Hernández ocurrido durante el martes de carnaval en Malambo.
La noticia no llegó como un simple reporte policial. Llegó como el cierre abrupto de una persecución que cruzó fronteras y que, durante semanas, mantuvo en alerta a investigadores de dos países.
Alias Fabián estaba prófugo.
Y su rastro conducía a Venezuela.
El joven, originario de ese país, había logrado salir de Colombia poco después del crimen. Según las primeras líneas de investigación, huyó intentando evadir a los agentes que ya comenzaban a reconstruir lo ocurrido aquella noche en la que Shridán y Keila Hernández desaparecieron y posteriormente fueron halladas sin vida.
Las autoridades colombianas empezaron a seguir pistas.
Y esas pistas apuntaban hacia Maracaibo.
En específico, al sector El Despertar, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante, uno de los barrios populares de la ciudad. Allí, según informes de inteligencia, se habría refugiado el adolescente mientras trataba de pasar desapercibido.

Pero el anonimato duró poco.
Las autoridades ofrecieron una recompensa de 20 millones de pesos colombianos por información que permitiera localizarlo, una estrategia que terminó siendo determinante. Habitantes del sector comenzaron a alertar sobre la presencia de un joven cuyas características coincidían con las del sospechoso.
El aviso llegó a las unidades de seguridad del estado Zulia.
Y entonces comenzó el operativo.
El jueves 12 de marzo, equipos especiales del Servicio de Investigación Penal, junto con unidades de respuesta táctica y la policía científica, iniciaron labores de inteligencia en la zona. El objetivo era claro: confirmar si el joven visto por la comunidad era realmente el prófugo buscado por Colombia.
No tardaron en ubicarlo.
Cuando los agentes lo avistaron, el adolescente coincidía con la descripción física del sospechoso. Fue entonces cuando intentaron interceptarlo, pero el joven reaccionó de manera inesperada: corrió hacia una vivienda cercana y, según el reporte oficial, abrió fuego contra los policías.
La situación escaló en segundos.
Los agentes respondieron al ataque.
Durante el intercambio de disparos, alias Fabián resultó gravemente herido. Fue trasladado a un centro asistencial cercano, pero murió minutos después.
Así terminó su fuga.

El operativo dejó también evidencia importante para la investigación. En el lugar se incautó una pistola calibre .380 y un teléfono celular que ahora está en manos de las autoridades.
Ese dispositivo podría ser una pieza clave.
Porque según los investigadores, el celular habría sido utilizado por el joven para comunicarse con personas de su entorno cercano mientras se mantenía oculto.
Mensajes.
Contactos.
Llamadas.
Todo podría revelar información sobre los otros implicados.
Porque el caso está lejos de cerrarse.
Hasta ahora, las autoridades han identificado a tres de los siete participantes que habrían estado presentes la noche del crimen. Alias Tata, de 19 años, fue capturado en Colombia y enfrenta proceso judicial; alias el Mono, también de 17 años, fue detenido y permanece recluido en el Centro de Reeducación El Oasis en Soledad.
Y ahora, alias Fabián.
Muerto.
Pero el rompecabezas aún está incompleto.
El general Miguel Camelo, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, confirmó que al menos siete personas estaban en el lugar donde ocurrió el asesinato de las hermanas Hernández. Eso significa que cuatro implicados siguen sin ser identificados o capturados.
Cuatro sombras más.
Cuatro nombres que aún no aparecen.
¿Quiénes son?
Las autoridades esperan que el análisis del celular incautado permita reconstruir las comunicaciones del joven antes y después del crimen. Si allí aparecen conversaciones con otros involucrados, el cerco podría cerrarse rápidamente.
También queda una pregunta clave.
¿Qué papel exacto jugó alias Fabián?
Las investigaciones indican que alias el Mono fue quien disparó contra las víctimas, mientras que alias Tata habría sido quien sacó a las jóvenes de su casa la noche de los hechos.
Pero la función de Fabián aún no está completamente clara.
¿Fue quien organizó el encuentro?
¿Ayudó a trasladarlas?
¿Participó en el ocultamiento de los cuerpos?
Las respuestas podrían estar en ese teléfono.
O en los testimonios que aún faltan.
Mientras tanto, la familia de las hermanas Hernández continúa esperando justicia completa. Para ellos, la muerte de uno de los implicados no significa el final del proceso.
Tres de siete no es justicia.
Es apenas el comienzo.
Las autoridades colombianas y venezolanas mantienen activa la cooperación para dar con los cuatro responsables restantes. Porque detrás de este crimen todavía hay piezas sueltas que necesitan encajar.
Y porque, en este caso, cada pista puede ser la que revele finalmente toda la verdad.


