Arrastró a un motociclista: ¿por qué no se detuvo, cuántos años de prisión enfrentaría? | Iztapalapa

Hay hechos que estremecen no solo por lo que ocurrió, sino por todo lo que todavía no se puede explicar. Uno de ellos sucedió en la alcaldía Iztapalapa, donde un motociclista fue impactado por un vehículo azul mientras se encontraba detenido frente a un semáforo, según versiones preliminares de testigos y reportes periodísticos.
El golpe lo lanzó al pavimento y lo dejó atrapado debajo del automóvil.
Lo más perturbador vino después. El vehículo no se detuvo. Continuó su marcha durante varios kilómetros, arrastrando al hombre bajo la carrocería. Las imágenes comenzaron a circular de forma masiva en redes sociales, generando indignación, dolor y una avalancha de juicios anticipados, aunque hasta ahora no existe una versión oficial definitiva que explique con claridad qué ocurrió dentro del automóvil.
Horas más tarde se confirmó el fallecimiento de Roberto Hernández, de 52 años, un hombre que se dirigía a ver a su pareja y que nunca llegó a su destino. Su muerte desató la solidaridad ciudadana, especialmente de la comunidad biker, que se movilizó en la zona y colaboró para asegurar el lugar del hecho, mientras se solicitaba apoyo a las autoridades.

El vehículo azul fue localizado posteriormente en la alcaldía de Nezahualcóyotl. Tenía las placas retiradas. Elementos de la Policía de Investigación de la Ciudad de México lo aseguraron como parte de la indagatoria. De acuerdo con versiones periodísticas, la conductora, una mujer identificada como Gabriela, de 43 años, presuntamente enfermera, se habría ausentado de su domicilio y su paradero es desconocido.
Hasta ahora, no se ha establecido públicamente si la conductora era consciente de que el motociclista estaba atrapado bajo el vehículo, si percibió alguna anomalía durante el trayecto o si existían condiciones físicas, psicológicas o de otro tipo que influyeran en su reacción. Esa ausencia de certezas ha abierto un debate delicado entre la exigencia de justicia y el riesgo de condenar sin investigación concluyente.
Desde el punto de vista legal, el escenario es grave. Si se comprobara que el atropellamiento fue intencional, el delito podría tipificarse como homicidio doloso. Pero si además se demuestra que la conductora sabía que la víctima estaba debajo del vehículo y aun así decidió no detenerse, se configuraría un homicidio por omisión dolosa calificada, con penas que podrían oscilar entre 20 y 50 años de prisión, según el Código Penal de la Ciudad de México.
La indignación social es comprensible, pero la verdad no se construye con furia sino con pruebas.
¿Hasta dónde es válido juzgar antes de que las investigaciones digan toda la verdad?


